¿POR QUÉ Y PARA QUÉ JUEGAN LOS NIÑOS?

¿POR QUÉ Y PARA QUÉ JUEGAN LOS NIÑOS?

23 febrero, 2022 |

Muchos padres creen, erróneamente, que jugar es perder el tiempo, que los niños deberían ocupar su tiempo en “cosas” más útiles y productivas, es ahí donde deberíamos preguntarnos ¿Qué juega? ¿Cómo juega? ¿Con quién juega? ¿Dónde juega? Será en el juego que el niño aprenderá a comprender cómo funciona el mundo, descubrirá que existen reglas de probabilidad, de causalidad y de conducta que deben aceptarse y cumplirse para poder ser parte del grupo.

Cuando decimos que el juego es necesario para el desarrollo cognitivo significa que permite fomentar al menos tres funciones básicas: la asimilación, la comprensión y la adaptación a la realidad, es decir, siempre que el niño tenga a su alcance elementos apropiados y pensados para su edad, podrá ir estimulando las áreas cerebrales responsables de esas funciones. Por ejemplo, entre los 0 y 2 años lo que llama la atención de los niños son los sonidos, colores y formas (a esta etapa se la denomina sensorio motriz) entonces los sonajeros, autitos o animalitos con cordón, bloques grandes, pelotas, libros blandos o con texturas son los más recomendados y los mantendrán ocupados por un buen tiempo.

En los juegos reglados y estructurados, de deporte, competición el niño descubrirá la importancia de controlarse y expresar adecuadamente sus emociones, cuando, por ejemplo, si él o su equipo no llegan en primer lugar en un torneo, probablemente esto le provoque frustración y enojo, el niño tiene derecho a sentir estas emociones pero eso no significa que puede salir por ahí gritándole a todos o tirando sus pertenencias, tendrá que desarrollar el autocontrol y encontrar la mejor manera de expresar sus emociones sin tener que reprimirlas. Descubrirá que existen reglas, que todos tienen derechos, pero también responsabilidades y se deben respetar, así desarrolla habilidades sociales y esto lo prepara para la vida adulta.

A través del juego el niño puede expresar aquello que no podría con palabras, por miedo, angustia o simplemente porque no sabe cómo hacerlo, en el juego se manifiestan necesidades, deseos e inquietudes. En el juego el niño se da cuenta que existe la fantasía (todo es posible) y lo permitido (realidad) y aprende a mediar, a adaptarse entre lo factible, lo correcto y sus deseos.

Es jugando que el niño aprende a comunicarse con los demás, a establecer vínculos, a asimilar poco a poco el mundo exterior y adaptarse a él en un proceso continuo.

¡Por todo lo mencionado, juguemos más, riamos más, disfrutemos más y si es con quienes amamos, mucho mejor!

 

Lic. Flavia Rotela

Psicóloga educacional y clínica

Educadora en Disciplina Positiva

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